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Viva el Campo

Tiempo falta para conocer Puerto Vallarta

Los períodos vacacionales suelen llenar de gente los destinos de playa de nuestro país y es algo que nunca me ha gustado ni por error.

Llegar a playas en que no puedes ni caminar o un aeropuerto lleno de gente, vuelos sobrevendidos y esperas excesivas.

Siempre que me es posible, en mi trabajo solicito mis períodos vacacionales que no coincidan con la salida de toda la gente, ya que además de obtener mejores tarifas, se disfruta con mayor detalle el lugar que se visita, con más oportunidades de conocer gente local.vacaciones

El período vacacional más reciente que tomé fue a finales de febrero y tuve la oportunidad de ir a Puerto Vallarta, lugar al que visité alguna vez por un curso de capacitación, que en aquella ocasión no tuve posibilidad de conocer por la premura del tiempo.

Ahora sí me di el lujo de disfrutar del lugar a mi entero gusto.

Primero, decidí hospedarme en uno de los hoteles en Puerto Vallarta Todo Incluido, ya que como tuve la posibilidad de escaparme toda una semana, estaría a mis anchas todos esos días en caso de no encontrar otra cosa interesante en el lugar.

Para mi sorpresa, Puerto Vallarta ofrece muchas cosas para los visitantes. La ciudad está dividida en varios espacios, cada uno de los cuales es un atractivo digno de dedicarle tiempo.

El hotel por sí mismo es un lugar que toma tiempo ver completamente pues hace honor a la denominación de Todo Incluido pues provee de alimentos, entretenimientos, zonas de albercas y playas, que por ser grandes en número realmente ofrecen todo lo que se requiere para ir a un lugar a descansar.

Después del primer día completo que estuve ahí, fui tomando tips del mismo personal del hotel Krystal en cuanto a la conveniencia de hacer unos recorridos que yo llevaba en mente, y que al estar en el lugar, se les puede reorganizar para sacarle el mayor provecho.casa golf

Por ejemplo, como un amigo que trabaja en el Club de Golf me había invitado desde hace tiempo a visitarlo cuando viniera a Vallarta, consideraba ir un rato por la mañana, mas como tienen la casa club y tuve oportunidad de verlo un buen rato, prácticamente me comí el día ahí, de lo cual no me arrepiento.

Otros lugares, como la zona sur, que tiene actividades en grupo para hacer snorkel o recorridos en la parte selvática, no me hubieran resultado tan interesantes.

Para ir a Puerto Vallarta, es necesario tener claro lo que le gusta a uno, pues existe una gran cantidad de actividades que se pueden realizar, de forma individual o en grupo, con deportes calmados o extremos.

Recorridos de golf o canchas de tenis con unas vistas muy agradables, recorridos por la llamada Zona Romántica, en donde las calles empedradas enmarcan los hoteles y posadas pequeñas, mercados, cafés y tiendas tradicionales que vale la pena conocer.

Por otro lado, la variedad es tal que se requeriría mucho más tiempo que unas vacaciones para conocer todo lo que se puede hacer por allá.

Yo regresé de las vacaciones con la idea de que tengo que ir nuevamente a Puerto Vallarta, ya que me faltó mucho por conocer.

El encanto de la “serpiente que vuela”

Si quieres descubrir una región donde los bosques y manantiales coexisten con imponentes desiertos y donde lo mismo florecen pintorescos Pueblos Mágicos que modernas e industriosas ciudades, no tienes más que dirigirte al norte del país y explorar uno de los estados más grandes de la República Mexicana.

Coahuila, vocablo náhuatl que significa “serpiente que vuela”, es el nombre del tercer estado más extenso del país. Su capital, Saltillo, se fundó en 1577, con el fin de colonizar el norte del país y hacer labor evangelizadora entre los indígenas de la región. Pero mucho antes de la época colonial, el actual territorio coahuilense ya estaba lleno de vida; de ello dan cuenta los vestigios fósiles que se han encontrado por todo el estado.

Hoy en día, Coahuila da la bienvenida a todo tipo de viajeros; desde los apasionados del ecoturismo, la gastronomía o la vinicultura, hasta los visitantes de negocios, que asisten a eventos en centros de convenciones y hoteles en Piedras Negras o en Monclova.

Para que sientas y te dejes llevar por el peculiar encanto de Coahuila, te recomendamos las siguientes actividades:

Recorre los viñedos de Parras y Cuatro Ciénagas

En medio del desierto, la región vinícola de Parras y Cuatro Ciénagas se alza como un oasis lleno de verdor. Haz un recorrido por los viñedos, para observar cómo se cultiva la vid y degusta el sabor incomparable de los vinos que se producen en la región. Pasea también por las calles de Parras y Cuatro Ciénagas, Pueblos Mágicos que resguardan vestigios históricos y tradiciones que forman parte de la cultura norteña.

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Asómate a la prehistoria en Saltillo

En todo el territorio coahuilense, sobre todo en Saltillo y sus alrededores, así como en Parras, se han encontrado fósiles con una antigüedad de hasta 400 millones de años. Comienza el viaje a la prehistoria en el Museo del Desierto, ubicado en Saltillo; ahí podrás admirar muchos de los vestigios paleontológicos de la región, incluido el esqueleto del único Tiranosaurio Rex que se ha encontrado en México; el imponente saurio tiene más de tres metros de altura y cerca de once metros de largo. Cerca de Saltillo, en el municipio de General Cepeda, se encuentra un yacimiento de huellas de dinosaurio que no dejará de sorprendente. Y para continuar el recorrido por la historia del planeta, dirígete a Parras, donde apreciarás un conjunto de pinturas rupestres a la orilla del río Guadalupe.

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Vive el ecoturismo en el Cañón de San Lorenzo

A pocos minutos de Saltillo se encuentra un paraíso para los amantes de la aventura y los deportes extremos. Se trata del área natural de El Mirador. Después de una emocionante caminata por zonas boscosas, se llega al Cañón de San Lorenzo. Ahí puedes aventurarte a escalar las murallas de piedra o elegir entre las diversas rutas para practicar montañismo o senderismo; hay opciones para todos los niveles de práctica y condición física. En el camino, podrás ver algunos representantes de la fauna endémica de la región, como las guacamayas enanas.

Con aventuras, historia, tradiciones y deliciosos sabores, Coahuila te espera.

Tradición y aventura en Hidalgo

Al abrigo de la Sierra Madre Oriental y circundado por el Valle del Mezquital, se encuentra el estado de Hidalgo. Reconocida con tal nombre desde 1869, en honor a Miguel Hidalgo y Costilla, la entidad tiene una larga historia, que puede remontarse hasta el periodo tolteca. La zona arqueológica de Tula da testimonio del esplendor que alcanzó esta civilización, mientras que tradiciones como el Xantolo, la fiesta de los muertos, remiten a la herencia huasteca, que también se extendió por la región.

El florecimiento del estado que hoy conocemos inició en el siglo XIX, debido a la explotación de las minas de plata. De esa época data la fundación de Pachuca, la capital, y la construcción de edificios como el ex convento de San Francisco (actual Centro Cultural Hidalgo del INAH), la Casa del Conde Rul o Cajas Reales. Pueblos Mágicos de Hidalgo, como Real del Monte o Huasca de Ocampo, también nacieron por el impulso de la minería. En ellos, la arquitectura y los rasgos característicos de las ciudades coloniales se combinan con algunas influencias de las comunidades inglesas, que se establecieron en la región para trabajar en las minas.

plata pachuca

Visitar Hidalgo es adentrarse en la historia, a partir de los vestigios que remontan a otras épocas. Pero también es llegar a un lugar favorecido por la naturaleza, con un clima templado la mayor parte del año y paisajes boscosos, que hacen olvidar la ansiedad y las preocupaciones cotidianas.

Para vivir la tradición y la aventura que aguardan en el estado de Hidalgo, estos son los lugares que debes visitar.

pachuca turismo

Zona arqueológica de Tula

La civilización tolteca floreció en el territorio hidalguense hacia el año 713 después de Cristo. Como vestigios de esa era, subsisten los edificios que integran lo que se presume fue un centro ceremonial, los portentosos atlantes y las pinturas que aún ostentan su colorido.

El municipio de Tula de Allende  se encuentra en la parte sur del estado de Hidalgo. Se puede llegar en autobús, desde Pachuca o desde la Ciudad de México.

Huasca y Real del Monte

Estos dos pueblos fueron testigos del auge minero en el estado. Al pasear por sus tranquilas calles y admirar su arquitectura colonial, es fácil sentir que se ha viajado a otra época. También son los lugares perfectos para comprar artesanías y probar los tradicionales pastes (pequeñas empanadas rellenas de carne molida, que fueron llevadas a la región por los mineros ingleses; actualmente se preparan con todo tipo de rellenos).

 

Prismas basálticos

Una de las maravillas naturales del estado. Se trata de un conjunto de formaciones rocosas que forman algo parecido a una escalinata, bajo una caída de agua; durante años, las piedras han sido talladas por el agua, con lo cual se han perfeccionado sus formas. En el bosque circundante se puede practicar senderismo, ciclismo, camping y paseos en globo.

La zona se encuentra a 30 minutos de Pachuca.

Aguas termales

En los municipios de Actopan, Ixmiquilpan o Tasquillo hay balnearios de aguas termales, famosas por sus poderes curativos. Ideales para relajarse y purificar el cuerpo, después de una jornada de aventura.

Fiesta del Xantolo

Una buena época para conocer las tradiciones de Hidalgo es durante las celebraciones del Día de Muertos. En Pachuca y otros municipios del estado, se organiza la fiesta de Milkailjuitl, también conocida como Xantolo. Aunque coincide con el Día de Muertos, refleja la influencia de las cosmogonías prehispánicas. Las calles se engalanan con ofrendas, danzas y música tradicional para honrar a las almas de los muertos.

Por la Ruta de la Plata

Los caminos se trazan para comprender y dominar el espacio agreste, para conquistar anhelos, para unir comunidades y para despejar todos los enigmas del territorio inexplorado. No importa si eso que se busca está envuelto en leyendas y al final no resulta como se había previsto, o ni siquiera existe; lo relevante es que se ha creado el camino, que por ahí pasarán exploradores, comerciantes, pensadores o idealistas y que en sus orillas surgirán nuevas formas de habitar y entender el mundo.

En el siglo XVI, los territorios que hoy corresponden a porciones del centro y norte de la República Mexicana fueron recorridos por viajeros inspirados en la leyenda de El Dorado. Se hablaba de ciudades en las que abundaban las riquezas, tanto así que las calles, las casas y hasta la ropa de los habitantes se hallaban cubiertas de oro. En su intento por llegar a esas fabulosas tierras, que según los relatos se encontraban en el norte del territorio novohispano, los exploradores pasaron por los actuales estados de Hidalgo, Taxco, San Luis Potosí, Aguascalientes, Guanajuato, Durango y Zacatecas.

En todos estos lugares encontraron yacimientos de minerales preciosos, principalmente plata. Las ciudades de oro parecieron cada vez más lejanas en la mente de los exploradores, pero en torno a las minas se fundaron haciendas, edificios de gobierno, templos y caseríos, en los que se hizo realidad, por lo menos en parte, el sueño de prosperidad que motivó la apertura de los caminos. La ruta que pasaba por Zacatecas, Guanajuato y San Luis Potosí para transportar los minerales extraídos de todo el territorio recibió el nombre de Camino Real Tierra Adentro. A lo largo de él aún pueden admirarse pueblos, haciendas, antiguas minas y una rica diversidad de áreas naturales. Cinco sitios que forman parte del camino se encuentran inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.

hacienda plata

Estos son algunos pueblos mágicos y sorprendentes que forman parte de la Ruta de la Plata. Visítenlos y compartan la emoción de los primeros exploradores que se internaron por estos caminos.

Guanajuato

Las calles angostas y empinadas, que suben y bajan por terrenos ondulantes, son uno de los atractivos más emblemáticos de esta ciudad colonial, que floreció alrededor de las minas de plata. Los rasgos barrocos de sus edificios y el paisaje circundante, dominado por los cerros, complementan el encanto de una hermosa ciudad colonial, que hoy también es un símbolo de la vida cultural del país.

Zacatecas

Al norte de Guanajuato se encuentra otra de las ciudades mineras más importantes y productivas durante la época colonial. Zacatecas es la segunda ciudad más alta del país. Custodiada por el imponente Cerro de la Bufa y edificada en torno a la riqueza de las minas, Zacatecas es una ciudad de admirable arquitectura y hermosos paisajes naturales.

Real de Catorce

Se le conoce como el Pueblo de Piedra, porque sus calles y edificios se edificaron con las rocas que se extraían de las minas para abrir paso hacia las vetas de plata. Para las construcciones más fastuosas, como la Capilla de Guadalupe o la plaza de toros, se empleó la cantera rosa. Desde Real de Catorce también se puede admirar la belleza natural de la sierra y en sus alrededores, los paisajes áridos del desierto y el cerro de Wirikuta.

Un viaje hacia el esplendor del pasado

Una de las razones por las que adoro ir al campo es porque ahí se suelen conservar mejor los vestigios de otras épocas. Basta con salir de la ciudad y llegar a esas zonas donde los pastizales y sembradíos superan a las construcciones, para iniciar un auténtico viaje en el tiempo. Sin embargo, no se debe pensar en las regiones campiranas como lugares desolados, en los que no existen las mínimas comodidades. Muchos de los mejores hoteles y centros turísticos se encuentran en el campo y algunos se han establecido en construcciones que a mí me parecen fascinantes, porque están pobladas de leyendas e historias. Me refiero a las haciendas.

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Entre los siglos XVI y XIX, las haciendas florecieron en el campo mexicano. Quienes no vivimos esa época, podemos verlas como inmensas mansiones para los ricos y poderosos, pero aunque la imagen corresponde con la realidad hasta cierto punto, es importante aclarar que las haciendas eran complejos núcleos de producción agrícola y ganadera. En ellas se coordinaban todas las actividades relacionadas con el cultivo de la tierra, desde la siembra hasta la distribución de la cosecha y también las tareas vinculadas con la crianza del ganado. La prosperidad económica y la supervivencia de todo un pueblo podían depender del funcionamiento de una hacienda.

Productos típicamente mexicanos, como el tequila, el pulque o el cacao, pudieron cultivarse a gran escala, llevarse a todo el país e incluso exportarse, gracias al trabajo que se hacía en las haciendas. A partir de la Revolución Mexicana, se hicieron diversas reformas para mejorar las condiciones del trabajo agrícola. Muchas haciendas fueron destruidas o abandonadas y hoy están prácticamente en ruinas; otras se han convertido en hoteles, museos o centros turísticos y algunas continúan produciendo bajo nuevos esquemas y conforme a las leyes agrarias vigentes. Pero ya sea que conserven sólo sus cascos o que se hayan remodelado para albergar otro tipo de actividades, las haciendas mexicanas se mantienen como testigos de una época de esplendor y prosperidad, en la que se vivieron desigualdades, pero también historias memorables.

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En México hubo haciendas ganaderas, mineras, henequeneras y cafetaleras. Estos son algunos de los estados que deben visitar para conocerlas (para planear el viaje, pueden reservar vuelos con VivaAerobus desde cualquier lugar de la República).

Haciendas ganaderas

Un fin de semana de paseos a caballo, degustaciones gastronómicas y mucha tranquilidad, enmarcado por hermosos paisajes, puede vivirse en las haciendas ganaderas de Tlaxcala. Muchas de las haciendas coloniales del estado se han transformado en confortables y lujosos resorts. La más famosa es la Hacienda San Pedro Tenexac, ubicada en el municipio de Terrenate y rodeada por magníficas sierras nevadas.

Haciendas mineras

En estados como Hidalgo, Zacatecas o Guanajuato, lugares de abundante producción minera, se fundaron haciendas en las que se procesaban los metales preciosos. La mayoría fueron abandonadas y pocas se han restaurado, pero aún se conservan edificios que se pueden visitar en recorridos turísticos. Una de las mejor preservadas es la de Mineral de Pozos, en Guanajuato.

Haciendas henequeneras

La península de Yucatán fue un importante centro de producción henequenera desde el siglo XIX. El henequén es una fibra que se extrae de las hojas de un tipo de agave que abunda en la región; el producido en Yucatán tiene tal calidad, que se le llegó a conocer como “oro verde”. Las haciendas que se dedicaron a este cultivo fueron símbolos de abundancia y prosperidad desde su florecimiento, entre las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del XX. Hoy en día, muchas se mantienen como resorts de gran lujo y aunque hospedarse ahí es muy costoso, también es posible visitarlas en recorridos turísticos.

Haciendas cafetaleras

Las haciendas y fincas que aún se dedican a la producción cafetalera en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, son destinos obligados para todo amante de la energética bebida. Rodeadas por la selva y ocasionalmente cubiertas por la niebla, estas haciendas ofrecen experiencias gastronómicas y ecoturísticas incomparables. Pueden recorrer las plantaciones, conocer los procesos y técnicas de producción y hospedarse en las áreas especialmente acondicionadas, para despertar con el aroma y el sabor del café.

Me gusta el campo

Siempre me ha gustado la vida en el campo, recuerdo que cuando era pequeño mi abuelo me preparaba un caballo y salíamos muy temprano en la mañana a recorrer las fronteras del rancho, y es que a veces los mismos animales rompen las cercas y eso es algo que no queremos que pase, mi abuelo contaba con vacas, borregos, cerdos y caballos, después de haber fallecido mi abuelo el rancho fue vendido y todo eso se perdió.

Gracias a esas vacaciones en el rancho de mi abuelo me quedo un muy buen sabor de boca de la vida campirana, y hace unos meses hice un viaje a Puerto Vallarta, unos amigos me habían comentado que tenían un ambiente muy agradable en las comunidades rurales. En medio de las delegaciones de Las Juntas y Las Palmas se puede encontrar unos platillos riquísimos, preparados en su mayoría de Mariscos.

Recomiendo totalmente este tipo de turismo, quede fascinado con el recorrido por la Hacienda Doña Engracia, admirar como se hace el tequila, recorrer su jardin botánico, observar aves y si también dar un paseo a caballo.

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Así que ya sabes, si lo tuyo es el ambiente campirano aquí vas a encontrar lo mejor.

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